Movimientos: Del individuo en masa al Uno por uno.

por Daniela Ward

Curso  Se(x)uaciones –Mujeres y Hombres con lo femenino. dictado por Enrique Acuña.

Comentario 3era. Clase: 24 de febrero de 2021.

Retomando lo expresado en el encuentro anterior, Enrique Acuña se extiende, sintéticamente, en cada una de las referencias de Lacan -–topológicas, lógicas, matemáticas, etc.-, para lo que presentó en esa oportunidad como el “Espacio de abrazarse”. Muy bella y pertinente expresión para  alcanzar (x) de lo femenino que rompe definitivamente los binarios –de género: femenino/masculino; o de los sexos: macho/hembra-, instalando ese “espacio tercero”, vaciado irremediablemente, que desafía los discursos que ensayan ordenar el mundo. 

 En su desarrollo introductorio vuelve  a la teoría freudiana  donde tanto niñas como niños deben atravesar la diferencia entre los sexos y en ambos casos deben encontrarse con la falta de objeto.  Del Lacan de los Escritos, recuerda su interés renovado por el complejo de Edipo y el complejo de Castración freudianos,  la valoración  que hace  del debate que Freud les dejó a las analistas mujeres sobre la fase fálica en la niña y cómo eso lo lleva a señalar dos movimientos sociales de la Francia del siglo XVII: Los cátaros, que dan pie a la ideología del amor cortes, y Las preciosas, donde la feminidad se transmite por la escritura. 

Con estos dos movimientos históricos Enrique Acuña avanza con el pensamiento  atento hacia  cuáles son los movimientos  que en la actualidad empujan el ascenso de los sexismos – llámense femenismos en los estudios de género o el extremo del machismo en la violencia sexual y el femicidio- y la incidencia de la determinación que los discursos hacen  de lo permitido y lo prohibido. Se ocupa de particularizar la lectura de algunas de las teorías que ponen en juego  los feminismos en autoras como Simone De Beauvoir (1); Luce Irigaray (2) Juliet Mitchell (3), Judith Buttler (4); Chantal Mouffe (5) y localmente, Rita Segato (6), para señalar la permanente mención a Lacan y debate con el psicoanálisis lacaniano que provoca su continua lectura y referencia en la producción teórica de autoras muy influyentes para la escena teórica actual. 

Interesado en el tema, desarrolla un comentario a partir de una frase del libro de Judith Buttler, Cuerpos que importan, que incluyó los estudios culturales, los estudios de géneros con su teoría queer y la oposición entre esencialismos y constructivismos: caracterizando el género como intencional y no referencial. Diferenciando además el género como perfomance, insistiendo en que la práctica social hace aparecer una realidad, es decir una significación social que es performativa, imponiendo un significado como verdad. O sea que con  Buttler, podemos decir que el performativo del género -femenino o masculino-, es verdadero en tanto implica la determinación de un ciudadano con derechos en el movimiento de presión al discurso jurídico que opera como variante del discurso Amo, a veces del Universitario. En consecuencia, esa performance concluye en el poder cívico a partir de su generación en los movimientos sociales.  

Ahondando en el “género como objeto” en términos de Judith Buttler,  logrado por la performance del lenguaje,  compromete el término “intencionalidad” que es explicado por Acuña en sus raíces en Husserl, donde no se trata de un acto voluntario ni deliberado sino que es un modo de indicar que la consciencia tiene un objeto: puede tender a constituir un objeto imaginario. Es decir, que la significación social construye un género como supuesto objeto del lenguaje. Sabemos que para Lacan no hay tal objeto del lenguaje, no hay metalenguaje: el lenguaje sería lo que cada uno puede construir del objeto de su amor, goce o deseo, fuera de la intención yoica. 

Siguiendo la líneas de teorización  de Buttler, define los puntos de acercamiento de la autora a Lacan en sus teorizaciones sobre “lo femenino como lo imposible de decir”. Buttler se apoya en  la idea de “la roca”, para concluir que el objeto a es un  modo de nombrar ese real que es la roca viva de la castración, reconociendo una teoría de Lacan diferente a la de Freud y el aporte del psicoanálisis lacaniano a su investigación teórica, donde  define la no identidad en disonancia con “lo abyecto” que contempla  la construcción social.

Este recorrido introductorio de Acuña en una continuidad con lo desarrollado en este curso, culmina con los cruces entre hombres y mujeres respecto de las fórmulas de las sexuación y los “roles sociales” (para Buttler, los performativos), que se juegan en lo social con la construcción de un todo identitario que puede incidir en lo jurídico con su significado social, sin dejar de contar que para el discurso analítico el discurso jurídico es necesario pero no suficiente para hacer emerger un sujeto de la intencionalidad inconsciente. En tal sentido, cito a Acuña: “Estamos a favor de la ampliación de los derechos pero a la vez podemos ver el uno por uno de los sujetos en la masa, sin creer que se trata de un individualismo de masa. En la masa, el sujeto está apresado en “bodas con la pulsión” que retroalimenta al superyó: cuanto más violencia de género, más discurso jurídico y viceversa. Cómo introducir el impasse que el psicoanálisis genera? Sería la pregunta que expone la hipótesis que proponemos”. 

Este tratamiento del tema sirvió de prólogo al detalle que marca esta clase con la invitación del sociólogo, investigador y escritor Alejandro Sosa Días, un querido amigo y referente de muchos recorridos teóricos realizados en diferentes momentos de nuestra enseñanza.

A su tiempo A. Sosa Días retoma lo expuesto por Acuña en el punto de la intencionalidad  acercando una definición: “idea de aproximarse a un objeto que puede existir o no, o que tiene diversas formas de existencia”, frase extraída de la sociología  fenomenológica de Peter L. Berger y Thomas Luckmann (7) y de su predecesor Alfred Schütz – sociólogo y filósofo austríaco-, para introducir los movimientos sociales “cosificados” en  términos de existencia o preexistencia. La idea subrayada por el invitado es distanciarse de estas propuestas que contemplan lo pre-dado. 

Diferencia los movimientos sociales europeos y los de América Latina a partir de una historización de su nacimiento en los años ‘80 y los ’90. Para los primeros toma como referencia a Jorge Riechmann y Francisco Fernández Buey, en Redes que dan libertad (8). Dos preguntas vinculadas entre sí inauguran su recorrido: qué son y qué pueden ser los movimientos sociales? Primero y como condición de aparición, menciona el contexto que los propicia  destacando que la teoría de los movimientos sociales se encausó en la búsqueda de un nuevo sujeto diferente al anterior y como nuevo agente emancipatorio.

 Como movimientos sociales distintivos, basándose en los autores citados, incluye los ambientalismos ecologistas –como lo nuevo y original de estos movimientos sociales a pesar de un origen en los movimientos ecológicos en la Unión Soviética de los años ´20-; se suman los feminismos y el pacifismo – estos últimos con un desarrollo histórico anterior aunque los años 80 dieron lugar a un pacifismo renovado por la competencia Pacto de Varsovia/OTAM-.

Un primer elemento interpretativo de los movimientos sociales mencionados  ofrecido por el invitado, es realizado a través del Post-materialismo, apoyándose en el sociólogo y politólogo Ronald Inglehart (9). Qué quieren decir los valores post-materialistas para este autor es la puerta de entrada a definiciones y ejemplos donde se exhibe una sociedad que comienza a regirse por otros valores  donde el consumismo ha adquirido nuevos y más sofisticados modos. En un sentido lacaniano, ha logrado  tener muchos semblantes con tácticas más inteligentes para imponerse. Destaca un contexto frágil en Europa para este planteo inicial, por la existencia de prácticas neoliberales de ataques del capital al trabajo con una erosión activa y en avance. Motivo por el cual, actualmente con la caída del socialismo real,  muchos de estos movimientos se retrotraen a reivindicaciones de la lucha por los estándares de pobreza con fuertes transformaciones en los movimientos pos-materialistas.

 Para pensar América Latina, Sosa Días recurre al texto Indentidad: la Faz oculta de los movimientos sociales de Tilman Evers (10). Subraya la creatividad del autor y sin vueltas define la “faz oculta” como el elemento utópico, elemento de cambio facilitado a partir de los movimientos sociales. La experiencia de 30 años de  estos movimientos, localizan para el expositor un límite real y los define como instalados en una sola dirección, que puntúa lo “micro” de la esperada transformación. Para terminar de delinear un panorama latinoamericano siguiendo a  Evers, incluye a los movimientos sociales lejos del propósito de llegar al poder político,  lo que no quiere decir que no puedan influir en ellos pero no nacen como agentes activos de ocupación del aparato del estado.

El planteo a subrayar es que estos movimientos pueden ser pensados como un cambio de acuerdo a cómo nos representamos como sociedad. Sería su aspecto utópico con una acción directa de influencia en  movimientos culturales. Emplaza estos movimientos como momentos de experimentación de la vida social con efectos como la repolitización de la pobreza, donde la mediatización del Estado, como el que tiene el poder de conceder o no el recurso, define una lucha defensiva en esta guerra de posiciones.

 Postula una idea interesante para el psicoanálisis lacaniano  respecto de la lucha agónica entre lo que es la identidad y la alienación, valiéndose de la “faz oculta y transformadora” donde fragmentos heterogéneos pueden conformar algo parecido a un sujeto político y donde la identidad se verifica como una construcción que muchas veces pasa por una alienación. Se ve claramente en los feminismos la búsqueda de una identidad de género que se siente oprimida por un factor, por caso el patriarcado, como elemento perturbador que reprime la identidad y que, a pesar de ello, coadyuva para esa construcción que está determinada por el territorio donde se está inserto.

Hay algunas preguntas formuladas: hasta qué punto los movimientos sociales puede generan emancipaciones parciales? Y si esas emancipaciones parciales puedan ser ejercidas por los movimientos sociales o están relegadas a un ámbito imposible de traspasar. Qué papel tendrían respecto de una formación social como el capitalismo con sus características expansivas y dominadoras, capaz de incorporar lo heterogéneo. Por último, Sosa Días señala  la provocación final de Evers, quien a pesar de ser un marxista en crisis, dice: “Los nuevos movimientos sociales somos nosotros”. Se pregunta si podrán ser embriones de una nueva individualidad social. De algún modo, invita a pensar como cada uno como sujeto, puede responder en una suerte de histerización positiva del lazo social.

Enrique Acuña en su intervención final retoma la historización detallada por el invitado, destacando no solo la actualización de la mirada y la lectura de lo que son los movimientos sociales, sino que lleva a la pregunta por si la identidad puede implicar la necesaria alienación a partir de la cual  cada individuo luego se puede separar y ser sujeto dividido, para retornar a la masa en la alienación al otro como forma de identidad. Subrayó que un analista podria hacerse sensible a la paradoja del movimiento que va de la identidad vía la alienación al sentido del otro social -como un primer instante de ver-, al de la separación donde aparece el sujeto del inconsciente, no constituyendo dos compartimentos estancos, sino contemplando los cruces y reparticiones –como en lo masculino y lo femenino de las fórmulas lacanianas-, que implican un juego entre el lazo social via un sintoma particular y el fantasma de cada uno.

Bibliografía citada:

  1.  Beauvoir, Simone: Segundo sexo,  empieza su crítica a la premisa universal del falo (1949)
  2.  Irigarary, Luce: Ser dos (1997)
  3. Mitchell, Juliet: Psicoanálisis y feminismos (1976)
  4. Buttler, Judith: Cuerpos que importan (1993); Género en disputa (1990); Vida precaria (2004)
  5. Mouffe, Chantal: En torno a lo político (1993)
  6. Segato Rita: Estructuras elementales de la violencia: ensayo sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos (2003). E. Acuña propone la lectura del impasse encontrado por Segato para verificar que esas bodas entre discurso jurídico y discurso analítico terminan en la victimizacion, si no se rescata al sujeto como quien puede ir contra si mismo, uno por uno.
  7. Berger y Luckmann: La construcción  social de la realidad (Estados Unidos, 1968). Una fundamentación teórica para una sociología del conocimiento, inspirándose en buena medida en la fenomenología de Alfred Schütz
  8.  Riechmann, Jorge y  Francisco Fernández Buey. Redes que dan libertad: introducción a los nuevos movimientos sociales (Buenos Aires,1994) Paidós
  9.  Inglehart, Ronald:  Modernization and Postmodernization. Cultural, Economic and Political Change in 43 societies (Princeton, 1997).
  10. Tilman Evers, “Identidad: la faz oculta de los nuevos movimientos sociales”, Revista Punto de vista n° 25, pp. 31-41.

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