Mujeres en y con la letra

Mujeres en y con la letra. Por Inés García Urcola

Un comentario de Se(x)uaciones. –Mujeres y hombres con lo femenino-

Clase del 3 de marzo de 2021.

El miércoles 3 de marzo asistimos a la cuarta y última clase del curso breve Se(x)uaciones –Mujeres y hombres con lo femenino-. Enrique Acuña inició la clase haciendo un recorrido por los temas tratados anteriormente, tomando como hilo conductor el concepto freudiano de “roca viva de la castracion”, y subrayando la paradoja que introduce Freud al hablar de dos respuestas, protesta y envidia. La roca viva de la castración freudiana como el límite que encuentra Freud en los análisis, nos permite pensar lo femenino como aquello encerrado en esa roca, y como diferente a la feminidad y la masculinidad. La primera clase tomó la angustia de castración en Freud como la clave para pensar las posibles respuestas del sujeto según se oriente por la protesta viril, que Lacan calificará de ostentacion ridícula, el macho como ironía de la comunidad, o por el penisneid, que preferimos traducir como procuración femenina más que como envidia del pene; ante la castración. Las mujeres deben procurarse, fabricarse, como solución una por una, otra cosa; es la función fálica ante un significante que falta.

El psicoanálisis desde Freud cuestiona un esencialismo biológico que condicione la posición sexual del sujeto. Pero, señalará Acuña, apelando a Ian Hacking y su libro La construcción social de qué…. que trata de una sociología, y se apela al constructivismo como aquello que se opone al esencialismo biológico nos lleva a lo que Hacking denominará “demasiadas metáforas”, o lo que Eric Laurent planteará como epidemia de clasificaciones.

Con Lacan lo femenino es más bien una x, lo no clasificado de entrada. También se lo puede pensar como lo trans, como ese vector que cruza los dos campos de las fórmulas de la sexuación, entrecruzamiento entre la masculinidad y la feminidad cuyo efecto o producto es el objeto (a). La segunda clase introdujo el seminario Aún, en el que Lacan se vale de la topología para hablar del espacio compacto del abrazarse, espacio que localiza un vacío en el que ubicar síntoma o fantasma, que permitiría que hombres y mujeres se unan por algo, por ejemplo el amor a un partenaire.sintoma.

Retomando lo planteado por Lacan en el seminario (…) Ou pire, Enrique Acuña subrayará esos puntos suspensivos donde ubicar un síntoma o un fantasma reglado por el goce fálico o “lo peor”. Lo peor podría ser el amor loco, amour fou, que Lacan ligará a Otro goce, un goce infinito que puede llevar a la locura mistica, pero que también podría, en un análisis, ser escrito. No se trata de hacer de un analizante un poeta, sino más bien de un decir que queda escrito como marca subjetiva. Apelará aquí al escrito de Lacan Lituraterre, en el que se vale de la analogía de la lluvia que ve caer sobre la tierra desde un avión que lo traslada desde Japón, lluvia que desde difusas nubes marca la tierra y sus ríos creando un litoral. También podríamos decir lluvia significante que orada la roca, haciéndola viva, algo queda escrito.

La tercera clase, a partir de la sociología y el estudio de los movimientos sociales, se detuvo en la pregunta acerca de las condiciones de posibilidad de extraer al sujeto dividido de la masa, de extraer una soledad de cada uno de los peces del cardumen orientados por el líder. En este sentido Enrique Acuña se refirió al necesario movimiento que va de la alienación al Otro, al sentido que viene del Otro, para luego, a partir de la separación extraer el objeto (a) como  causa del deseo, un decir, algo que no podrá ser nombrado pero que bordea lo real con una escritura.

En esta última clase el docente propone, siguiendo los desarrollos anteriores sobre la escritura, tomar ejemplos de la literatura, procedimiento del que Lacan hablaba como un procedimiento del inconsciente que se adelanta al psicoanálisis, que toca un real, y que le enseña al psicoanálisis sobre un vacío a partir del cual escribir. Para comenzar se refirió a dos textos de Robert Musil, señalando en su libro El hombre sin atributos, o mejor el hombre sin cualidades; aquel que es cuantificado con su numero propio en una época del imperio de la cifra, y en una ciudad cifrada. Es una respuesta de Musil a la crisis social europea, en el que queda por fuera el factor cualitativo, aquello que en Freud hace a la distinción del caso por caso.

Como contrapartida a ese hombre sin cualidades presentó el libro del mismo autor, Tres mujeres, deteniéndose en una de ellas, Tonka. Una mujer que es la expresión de un amor que puede renunciar ya que termina con un hijo muerto, pero a partir del cual ella se procura otra cosa que no es la maternidad. Se teje un duelo donde deviene una mujer que hace una distinción de sí misma a partir de la idealización del amor por ese hombre.

Las siguientes referencias a la literatura fueron comentadas por las invitadas para la ocasión, Alicia Dellepiane, quien presentó el libro de Pedro Lemebel Tengo miedo, torero, y Verónica Ortiz, quien se refirió al cuento de Jorge Luis Borges “Historia del guerrero y la cautiva”.

Alicia Dellepiane ordenó su exposición (1) mostrando el movimiento o transformación como salida posible por la vía del amor de la protagonista, la travesti llamada La Loca del Frente, y Carlos, un militante opositor al régimen de dictadura de Pinochet en 1986. La Loca del Frente se enamora de Carlos y no duda en proporcionarle un lugar para guardar material comprometido, y de encuentro de sus compañeros de militancia. En ambos personajes se puede descubrir, más allá del orden binario del amor, el factor tercero como lo trans, lo indeterminado, lo femenino de cada uno, la otredad que los habita y que ponen en juego en ese amor fallido. En este punto se puede situar la confesión que él hace por pedido de ella de un secreto, el recuerdo de una escena homosexual, que culmina en ella sacándose la dentadura postiza para proporcionarle una felatio amorosa.

En contraposición el libro nos trae los personajes del dictador Pinochet y su esposa Lucía, en quienes la exigencia de uniformidad y de estricto apego al régimen fálico parece más bien hacer surgir la pasión del odio junto a expresiones de segregación.

Enrique Acuña hace algunas puntuaciones: en primer lugar la transformación de La Loca del Frente en La Loca del Frente Manuel Rodríguez, organizador del atentado. Siguiendo los desarrollos de Judith Buttler acerca de la performance de identidad que generan las minorías sexuales en la medida que son prohibidas;  Lemebel parece jugar con La Loca como el paradigma de lo prohibido y lo abyecto socialmente hacia los movimientos de izquierda en la época. Así mismo destacó, en la escena de la extracción del postizo, la dimensión del postizo vinculada a un semblante como la mascarada femenina. Aquí el travesti se saca el postizo, y el efecto tercero de lo trans da paso al acmé del amor.

Verónica Ortiz introduce la lectura del cuento de Borges “Historia del guerrero y la cautiva” a partir de un texto de Germán García sugerido por Enrique Acuña, Para otra cosa –El psicoanálisis entre las vanguardias-(*), más precisamente tomando dos apartados, “Judíos, irlandeses, argentinos” y “Mujeres peligrosas”. En el primer apartado Germán García alude a una conferencia de Borges en la ciudad de La Plata, en la que pone en serie judíos, irlandeses y argentinos, cuyo rasgo común será el ser parte de una tradición, pero no toda. Allí entrarán los irlandeses de origen inglés, los judíos en la cultura occidental, o los argentinos que al decir de Borges “podemos manejar todos los temas europeos, manejarlos sin supersticiones, con una irreverencia que puede tener y tiene ya, consecuencias afortunadas.” Es así que presenta a Borges como el inductor de la una irreverencia de hacer interno lo externo, con Lacan, llama extimidad, lo exterior vuelto interior. Germán García busca ese deseo en Borges, el disgust, un pasaje del gusto al disgust como lo excluido por el convenio social, “línea que demarca y establece la diferencia entre aquello que es disonante con nuestro ser y lo que nos resulta consonante”.

Lo encuentra en el cuento “Historia del guerrero y la cautiva”. El disgust quedará enlazado a esa india rubia de ojos azules, de origen inglés que, -en el relato de la abuela paterna de Borges, Fanny, también de origen inglés-, decía ser feliz viviendo en la poligamia de los indios. Verónica Ortiz señala entonces la  otredad de lo inglés vuelto indio, como lo umheimlich freudiano o la extimidad lacaniana.  Enrique Acuña retomará ese rasgo de irreverencia frente a lo heredado como modo de atravesar aquello que Harold Bloom llama la angustia de las influencias. Frente a ésta puede aparecer la pretensión de originalidad que niega, rechaza u omite lo heredado.

   En Borges se puede captar una operación en la que lo indígena como otredad es incorporado a la familia, su abuela es soñada por él como la cautiva: “Tal vez mi abuela pudo percibir en esa otra mujer (…) un espejo monstruoso de su destino.” En este punto ensaya una hipótesis: lo femenino como aquello que retorna en los últimos días de Borges, incorporado bajo la figura de la mujer mestiza que lo cuidó hasta el fin apodada, como su abuela, Fanny.

Borges se teje en esa genealogía. Como señala Ricardo Piglia (2), frente a la pregunta sobre qué hay que tener para poder escribir, Borges responde con una ficción del origen, una genealogía en la que construye dos linajes, el de la familia paterna que le trae la biblioteca, la civilización, la pureza de la letra, y el de la familia materna constituido por la memoria, la barbarie, el cuerpo, la muerte, la sexualidad. Piglia subraya que Borges mantiene esa tensión de los dos linajes, nunca resuelve esa tensión, y precisamente por eso realiza su empuje a la letra.

Notas:

(*). Garcia, German: Para otra cosa. el psicoanalisis entre las vanguardias. Ed. Liber editores, Bs.As.2011.

(1). Se puede leer su intervención en: https://seminarioenriqueacuna.wordpress.com/2021/03/05/un-amor-travestido-tengo-miedo-torero/?fbclid=IwAR3QwYCKP5FtySQ1nEyyHeb9IiLIy6g39Xy-WY6WTkqk_XHGyU5sebtv91U

(2) En las clases tituladas “Borges por Piglia”, disponibles en Youtube.

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